¡Argentina, el anfitrión!
Texto de José del Bosque
Argentina de principio a fin
De las tierras altas de los Andes hasta la Patagonia. Del corazón fértil de la Pampa hasta Tierra de Fuego: el balón argentino rebota por toda la franja sur del continente. Luego, siguiendo todo el Caminito de La Boca, va y se posa en San Telmo o en la Plaza de Mayo. Esta es la Argentina.
Como el tango, su historia es turbulenta, provocativa y nostálgica. La milonga del pasado argentino guarda en sus archivos cuentos de generales que se enamoran de actrices. Ahí, Perón y Evita bailan con el trajín del piano. Luego los violines ejecutan notas sombrías para que Jorge Videla, la guerra sucia y las madres de la Plaza de Mayo le inyecten melancolía a la pieza. El Che es un puente musical. Menem, De la Rúa y la crisis son un sobrecogedor golpe de bandoneón. Hoy, una dama de acero ocupa la Casa Rosada y el tango político quiere sonar tan plateado como el argento. Cristina Fernández de Kirchner dirige la orquesta para evitar cualquier síntoma de quilombo.
Argentina es un empolvado laberinto de Borges y un jazzístico cronopio de Cortázar. El lápiz de Fontanarrosa cose balones y la Mafalda de Quino se rebela contra el mundo y la sopa. La banda sonora de esta nación tiene tres bastiones: el tango, la protesta y el rock. Primero, Gardel y Le Pera hacen volar al zorzal. Luego, doña Mercedes Sosa, León Gieco y Atahualpa Yupanqui levantan el puño y la voz. Después, Charly García y Luis Alberto Spinetta sientan las bases que retoman Fito, Cerati y Calamaro.
La realidad es que, desde la docta Córdoba, pasando por los teatros rosarinos y las vinerías de Mendoza, sin olvidar a Tucumán y Corrientes, del Aconcagua a Buenos Aires se respira el balompié.
Los anales futbolísticos de la Argentina tienen dos capítulos dorados. En 1978, “el Flaco” Menotti inspiró a Kempes y otros pibes. “La Albiceleste” ganó su primera Copa del Mundo en la cancha del Monumental y oxigenó a un país reprimido. Luego, en 1986, el Estadio Azteca vio nacer a una deidad que llevaba el número 10 en la remera. Junto con Burruchaga y Valdano, “el Diego” se apuntó la segunda estrella celeste.
Ahora, Argentina tratará de vengar en su tierra la final perdida ante Brasil en Venezuela 2007














